Mientras médicos y hospitales calientan máquinas para implementar los historiales médicos electrónicos y otros productos basados en la tecnología de la información sanitaria, el gobierno federal debería controlar, más si cabe, todos estos productos para asegurarse de que no provocan ningún error médico.
Al menos esta es la conclusión a la que ha llegado un panel del Instituto de Medicina (IOM), que se puso en contacto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS) para que valorara cualquier posible riesgo para la seguridad asociado a la tecnología de la información sanitaria un plan a fin de minimizar dichos riesgos. El plan debería de publicarse en 2012, con nuevos informes anuales, según las recomendaciones del panel.
Pero si el secretario del HHS determina que la industria se queda corta en estos objetivos de seguridad, la Administración para el Control de Alimentos y Fármacos de EE.UU. (FDA) tendrá, entonces, que regular los historiales médicos electrónicos, los historiales sanitarios personales así como los intercambios de información sanitaria, según la recomendación del IOM, cuyo estudio está patrocinado por el HHS.
El informe llega en un momento en el que médicos y hospitales luchan por llegar a los mínimos exigidos para recibir incentivos tales como los pagos federales por el uso de productos de tecnología de la información sanitaria para cumplir determinados estándares de calidad. El programa incluye primas dentro de unos cuantos años, seguido de sanciones si se dejan de cumplir dichos estándares o no se adoptan tecnologías de la información sanitaria.
“La literatura médica dice que, las tecnologías de la información sanitaria tienen el claro y demostrado potencial de mejorar tanto la seguridad como la calidad de la atención al paciente, aunque también pueden ser perjudiciales,” según el Dr. Paul C. Tang, miembro del comité del IOM y vicepresidente y jefe de innovación y tecnología en la Fundación Médica de Palo Alto (California).
Aunque las evidencias que tenemos demuestran que los sistemas de tecnología de la información sanitaria han ayudado a mejorar la seguridad de la medicación, en determinados lugares, la literatura médica no es concluyente sobre los beneficios de seguridad que aporta la tecnología de la información en otras áreas, advirtió el Dr. Tang. Además, hay informes que hablan de daños por el uso de estos sistemas, desde errores en la dosis, hasta demoras en el tratamiento, según el informe.
Pero ahora mismo es difícil cuantificar todas estas cuestiones de seguridad porque, a diferencia de los fármacos o los dispositivos, el software que se usa en la tecnología de la información sanitaria está instalado y se usa de forma distinta dependiendo de la institución de que se trate, advirtió el Dr. Tang, que también es vicepresidente del Comité de Política para la Tecnología de la Información Sanitaria, que asesora al gobierno federal en materia de desarrollo de una infraestructura de información sanitaria, a nivel nacional.
Además, hay muchos tipos de productos de tecnología de la información sanitaria en el mercado. Por si fuera poco, también hay problemas contractuales, tales como cláusulas de confidencialidad, que dificultan a los usuarios compartir dudas en materia de seguridad sobre los productos, según añade el informe del IOM.
El panel del IOM hizo una serie de recomendaciones orientadas a mejorar la información disponible tanto sobre los riesgos como los beneficios de seguridad derivados del uso de las tecnologías de la información sanitaria.
Por ejemplo, el panel se puso en contacto con el HHS para desarrollar una forma para que tanto usuarios como proveedores puedan notificar cualquier efecto secundario adverso asociado al uso de estos sistemas de tecnología de la información sanitaria. Además, los miembros del panel instaron al Congreso a que estableciera una entidad federal independiente encargada de investigar todos estos efectos secundarios. Este organismo podría modelarse en la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, concluyó el Dr. Tang.